Los extranjeros ya firman el 13,92% de las compraventas en España. Te contamos qué buscan estos compradores en las fotos y cómo preparar tu anuncio para no perder esta oportunidad.
Un comprador holandés no mira una vivienda igual que uno que ha crecido a quince minutos de ella. No conoce el barrio, no puede visitarla fácilmente varias veces y, en muchos casos, decide qué propiedades visitar en persona a partir de lo que ve en el anuncio desde su país de origen. Para este comprador, las fotos no son un complemento a la decisión: son la decisión.
Los extranjeros firmaron el 13,92% de las compraventas de vivienda en España durante el primer trimestre de 2026, frente al 12,93% de una década atrás, según los últimos datos recogidos por el sector. En volumen, esto se traduce en unas 24.800 operaciones, el cuarto mejor dato de toda la serie histórica, aunque un 3,2% menos que hace un año.
El ranking de nacionalidades ha cambiado bastante en la última década. Reino Unido sigue liderando con el 6,82% de las compras, pero ha caído desde el 21,91% de 2016. Le siguen Países Bajos (6,56%), Marruecos (6,21%), Alemania (6,09%) e Italia (5,54%), mientras ganan peso mercados como Polonia, Rumanía y Ucrania.
Geográficamente, la demanda extranjera no se reparte igual por todo el territorio. Baleares, la Comunitat Valenciana, Canarias y Murcia concentran los porcentajes más altos, todos por encima del 20% del total de operaciones en la zona. Si tu cartera de inmuebles está en alguna de estas comunidades, es muy probable que ya estés compitiendo por la atención de un comprador que no vive en España.
Vender a un comprador extranjero tiene particularidades que conviene tener en cuenta antes de publicar el anuncio.
La primera visita es siempre virtual. Antes de coger un vuelo o reservar un desplazamiento, el comprador filtra decenas de anuncios desde el móvil o el ordenador. Si las fotos no comunican de forma inmediata el potencial de la vivienda, esa propiedad no llega ni a la lista corta.
No conoce las referencias locales. Un comprador español entiende al instante qué significa "a reformar" o "para actualizar". Un comprador extranjero necesita ver el potencial, no imaginarlo a partir de una expresión que no domina en su idioma.
Compara con estándares internacionales. Muchos compradores extranjeros vienen de mercados donde el home staging es una práctica habitual antes de publicar un anuncio. Una vivienda vacía o con muebles anticuados se percibe, en comparación, como una oportunidad peor cuidada.
El idioma del anuncio no es lo único que importa. Traducir la descripción ayuda, pero las fotos comunican sin necesidad de traducción. Es el elemento del anuncio que viaja igual de bien a Róterdam que a Casablanca o Múnich.
Prioriza la luz y los espacios abiertos. Los compradores del norte de Europa valoran especialmente la luminosidad, algo que en muchos climas de origen escasea buena parte del año. Una vivienda con luz natural bien mostrada conecta directamente con lo que buscan al mudarse a España.
Muestra el estilo de vida, no solo la vivienda. Terrazas, vistas, proximidad a la playa o al centro histórico son argumentos que pesan tanto como los metros cuadrados. Si tu anuncio solo enseña habitaciones vacías, estás dejando fuera la mitad del argumento de venta.
Actualiza el mobiliario visualmente si el real está anticuado. No todos los propietarios pueden permitirse reformar o amueblar antes de vender, y no siempre compensa. Aquí es donde el home staging virtual resuelve un problema real: genera una versión decorada y actual de cada estancia a partir de una foto del espacio tal cual está, sin obra ni inversión en muebles.
Sé consistente entre estancias. Un comprador que compara varias propiedades a distancia detecta enseguida cuando las fotos muestran estilos muy distintos entre habitaciones, algo que transmite una reforma parcial o poco cuidada.
Con una herramienta como Decoraia, puedes subir las fotos de la vivienda tal cual está y generar en minutos varias versiones decoradas, adaptadas a estilos que conecten con distintos perfiles de comprador internacional: nórdico y minimalista para el comprador holandés o alemán, mediterráneo y luminoso para quien busca el estilo de vida costero.
Fotos oscuras o tomadas en días nublados. Lo que en el mercado local se pasa por alto, en el internacional pesa mucho más: la luz es uno de los argumentos de venta más determinantes para este comprador.
No mostrar el entorno. Piscina comunitaria, jardín, plaza cercana o paseo marítimo. Si la vivienda está en una comunidad con más del 20% de compradores extranjeros, el entorno importa tanto como el interior.
Publicar solo en portales locales. Aunque escapa a las fotos, conviene recordarlo: sin presencia en portales con alcance internacional, ni el mejor anuncio llega al comprador adecuado.
Ignorar la despersonalización. Los objetos muy personales o el mobiliario deteriorado generan la misma desconfianza en un comprador extranjero que en uno local, con el agravante de que no puede visitar la vivienda para comprobar in situ que el resto está en buen estado.
Antes de dar por bueno el anuncio para el mercado internacional, conviene repasar:
Con casi 25.000 operaciones extranjeras solo en el primer trimestre de 2026 y comunidades donde uno de cada cinco compradores viene de fuera, preparar el anuncio pensando en este perfil ya no es un extra: es parte de vender bien. Y en la mayoría de los casos, la inversión necesaria no es una reforma, sino unas fotos que muestren el verdadero potencial de la vivienda.
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